Economía Circular en la Industria del Cemento y Hormigón: Avanzando a un nuevo paradigma de desarrollo

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El concepto de Economía Circular es uno que se discute en todo el mundo y en el que se busca que la actividad económica que se desarrolla en el planeta vaya adoptando sus postulados. En ese sentido, el sector de la construcción con cemento y hormigón posee un gran potencial para incorporar elementos de circularidad a su entorno y así, transformarse en una industria que cambie el paradigma en el consumo de recursos naturales, entre otros aspectos.

Si bien el término “Economía Circular” no es nuevo -algunos sitúan sus primeras menciones a fines de la década de 1970 e inicios de la del ochenta, incluso, según la Fundación Ellen Macarthur, su resurgimiento data luego de la Segunda Guerra Mundial- ha sido durante los últimos años que este concepto tomó fuerza, en especial, en el desarrollo de los grandes foros económicos que se realizan en el planeta.

En enero de 2018, durante el Foro Económico Mundial realizado en la ciudad de Davos, se lanzó el primer reporte con datos estadísticos respecto a qué tan lejos se encuentra la economía mundial del concepto de circularidad. En esa ocasión, las cifras reveladas fueron alarmantes: sólo un 9,1% de la actividad económica se acercaba al concepto, dejando “una importante brecha en términos de circularidad”.

La frase aparece consignada en el último “Circularity Gap Report”, iniciativa que desde esa instancia, “entrega datos relevantes respecto al metabolismo global y elementos claves para hacer la transición hacia la circularidad, como también, apoyo a quienes toman las decisiones a través de la comunicación de métricas que aseguren un mejor entendimiento de la Economía Circular, permitiendo además una mejor medición que guíe su implementación futura”, dice el reporte.

Esta versión del reporte menciona además varias cifras interesantes. Por ejemplo, en la actualidad, el 8,6% de la economía global es circular, lo que si bien representa una brecha importante, de acuerdo al informe significa también que “sólo necesitamos acortar esa distancia en un 8,4% o doblar los actuales números” para alcanzar la meta acortar la brecha de emisiones a 2032: que el 17% de la economía mundial sea circular.

De todas formas, el último reporte muestra cautela: “si bien el informe de 2020 reveló que sólo un 8,6% de la economía global es circular, dos años antes, esta cifra era un 9,1%, lo que indica que los números están en descenso. De esta forma, si bien necesitamos doblar los números de circularidad de la economía para acortar la brecha de emisiones al 2032, el planeta aún sigue la lógica de producción de ‘tomar-hacer-desechar’”.

¿De qué hablamos cuando mencionamos a la Economía Circular?

Cuando hablamos de Economía Circular, es posible encontrar múltiples definiciones. En el caso de la industria del cemento y del hormigón, explicó Ricardo Pareja, líder del proyecto Hoja de Ruta de la Federación Interamericana del Cemento (FICEM), “la definición que mejor se acomoda al sector es la que propone la Unión Europea, que dice que es ‘el mantenimiento del valor de los productos, materiales y recursos en la economía el mayor tiempo posible y la minimización de los residuos, mediante la aplicación de la jerarquía de residuos’”.

El experto destacó la frase “mantenimiento del valor de los productos” como elemento central de la definición, porque es la que mejor apunta al concepto que sustenta a la Economía Circular, que es el cambio de paradigma de producción basado en el “tomar-hacer-desechar”, a un modelo “más regenerativo, que vaya ‘de la cuna a la cuna’”, explicó.

En ese sentido, la última edición del “Circularity Gap Report” apuntó a que, si bien 100 billones de toneladas de materiales son canalizados a través de nuestra economía “y nos permiten seguir con nuestro estilo de vida, sólo el 8,6% de esta enorme cifra regresa al circulo económico”, manteniendo el paradigma productivo mencionado por el personero de FICEM.

De acuerdo a Pareja, la adopción de criterios de circularidad en la producción es algo que cruza a todo sector productivo. “Se trata de un desafío para todos los actores de la sociedad, incluyendo a los diversos sectores productivos, entre ellos, el rubro de la construcción, donde se incluye al sector cemento”.

Definiciones y aplicaciones de la Economía Circular en el sector Construcción

Tal como existen diversas definiciones al hablar de Economía Circular, también aparecen variedades de modelos de negocios asociados a su implementación. En este sentido, un informe elaborado por FICEM e ICH, y que se basa en lineamientos de la OCDE en esta materia, identifica cinco modelos: de suministro circular, de recuperación de recursos, de extensión de la vida útil, de economía compartida y de provisión de servicios en vez de productos.

“Para nuestro sector -explicó Pareja- esto ya nos habla de una aplicación que nos habla de cómo puedo yo entender a la Economía Circular para internalizarla en mi negocio”.

En ese sentido, la iniciativa “Hoja de Ruta RCD Economía Circular en Construcción”, que lleva a cabo el programa Construye2025, apunta al desarrollo de una estrategia en ese sentido, que si bien en un comienzo estaba enfocada a la gestión de residuos, derivó en la elaboración de un plan de Economía Circular aplicable al sector de la construcción, con participación del sector público, los privados y la academia.

“El año 2018, tanto Corfo como el Ministerio del Medio Ambiente comenzaron a trabajar lo que es Economía Circular”, comentó Alejandra Tapia, coordinadora de sustentabilidad de Construye2025. “En un principio, nosotros estábamos focalizados en la generación de residuos y toda la problemática asociada a ese tema, que es muy amplia. Al hablar de Economía Circular, cambiamos el foco y comenzamos a hablar del uso eficiente de los recursos”.

Bajo ese paradigma, la Hoja de Ruta elaborada por Construye2025-en la que además participan los ministerios de Obras Públicas, Vivienda y Urbanismo, Corfo, el sector privado y el mundo académico- “identificó tanto las diferentes problemáticas como también, las oportunidades, que son muchas y de las que un solo sector no puede hacerse cargo, por lo que había que trabajarlas de manera multisectorial e interministerial”, detalló Tapia.

El trabajo colaborativo entre distintos actores es uno que, de acuerdo al documento “Circularity Gap Report”, es esencial para reducir las brechas respecto a la circularidad en la economía. “Juntar a diversas comunidades de empresas, gobiernos, ONG y académicos para impulsar la capacidad y competencia, acelerará la acción colectiva hacia la circularidad, sirviendo a la mejora de las necesidades sociales y a la salud económica global”, dice el reporte.

Criterios de la Economía Circular aplicados al cemento y hormigón

De acuerdo al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, UNEP, existen una serie de criterios que las industrias -cualesquiera sean estas- deben tener en consideración a la hora de hacer el tránsito hacia una Economía Circular: reducir vía diseño, diseños más durables, diseño para servicios, diseño para la recuperación de material, diseño de productos y proyectos, recolectar, reusar y reciclar.

“De estos nueve criterios para la Economía Circular, para nosotros el más importante de todos el de la reducción a través del diseño. O sea, que se reduzca la cantidad de material utilizado, en particular materias primas, y eliminar los residuos”, comentó Ricardo Pareja.

Alejandra Tapia comentó que, en el caso del documento preparado por Construye2025, la participación de la academia resultó vital a la hora de incorporar al diseño dentro de la cadena de valor que plantea la Economía Circular. En ese sentido, puntualizó en ejemplos como el de “Felipe Ossio, que tiene un proyecto Fondecyt, y la Certificación de Edificio Sustentable, CES, que también comenzará a trabajar en esto, de tal manera de certificar que el diseño de la edificación incorpore a la Economía Circular”.

Asimismo, la coordinadora de sustentabilidad de Construye2025 destacó que “es muy importante la I+D+I, porque hay que ampliar el conocimiento, o parte del conocimiento que ya existe, y replantearlo con este foco. Ahí, por ejemplo, tienen que ver desde la durabilidad de los edificios, que sean materiales que no tengan componentes tóxicos, entre otros aspectos. Es decir, medir todos los impactos o diseñar entendiendo cuáles serán esos impactos”.

Agregó que “por otro lado, que se condice con lo anterior, es cómo yo puedo identificar cada etapa del ciclo de vida de estos edificios o infraestructura, y su vida útil, de tal manera de volver a reutilizar, ya sean sus partes en otros proyectos o reciclando sus materiales. La durabilidad también tiene que ver también con toda la reparación y mantenimiento, en forma predictiva, de tal manera de alargar la vida, porque la idea de la economía circular es prolongar la vida de los materiales, de los recursos, de tal forma de minimizar la extracción de materias primas y también, de los impactos negativos”.

La importancia de diseñar obras pensando en criterios de Economía Circular

¿Cómo incide la importancia del diseño, planteada según los criterios de la UNEP respecto a Economía Circular, en la industria del cemento y hormigón? “Hoy día, nosotros debiésemos presionar para que se construya en cemento porque este material bien diseñado, o un hormigón bien diseñado, hoy día prácticamente no genera residuo en un ciclo de vida largo”, apuntó el líder de la Hoja de Ruta de FICEM.

“Por ejemplo -explicó- una carretera hecha en hormigón podría, en 50 años más, ser sub-base de una mejor carretera o de otra infraestructura de conectividad vial. No tienen para qué demolerla y construir sobre, ya que no es como otros materiales. Este tipo de infraestructura, a los 100 años, bien diseñada, podría ser la base de otra construcción”.

Asimismo, Pareja detalló que, utilizando maquinaria especializada, es posible reciclar el hormigón y de esa carretera “y convertirlo en árido para que sea parte de la sub-base”, apuntando a que se podría “diseñar la carretera pensando que después la vamos a reciclar”, subrayó.

Junto con eso, el experto de FICEM apuntó a que la industria del cemento y hormigón tiene que trabajar en forma conjunta con “quienes están diseñando la infraestructura o las materialidades de la construcción, porque es posible que nuestros productos sufran modificaciones para que puedan cumplir con los criterios de las nuevas exigencias técnicas. Entonces, en el diseño, nosotros ya deberíamos trabajar en cadena con los nuevos métodos constructivos”.

Foto: Ricardo Pareja, líder proyecto Hoja de Ruta de FICEM

Existen otros criterios de Economía Circular que también son aplicables a la industria del cemento y del hormigón. Por ejemplo, procesos de digitalización e industrialización -siendo más importante el primero- para conseguir diseños más optimizados.

“La digitalización podría ayudar a que se utilice la cantidad exacta de hormigón en una obra, sin mermas. Actualmente, se dice que, en el mundo del hormigón, cerca de un 2% de la producción, aproximadamente, es descarte. Con un diseño digitalizado, evitamos la sobreexigencia de materiales, fenómeno que ocurre actualmente”, explicó el personero de FICEM.

Reusar material también resulta atractivo, en el contexto de aplicar criterios de Economía Circular en la industria del cemento y del hormigón y, comentó Pareja, existen varias iniciativas -una de ellas realizada en Chile- que prueban su eficacia. “Además -destacó- podemos reusar los escombros de la construcción, que son el fin del ciclo de vida, como áridos. Pueden utilizarse como materia prima para el hormigón, para el cemento o como estabilizado, que es un árido para infraestructura vial. Es decir: parte del material podría destinarse a calizas, otra, a hormigón y otra, a estabilizados”.

Con esto, el experto aseguró que, de reusarse el 100% de la merma material producido, “en el año 2050 ya no habría más residuos de la construcción al final del ciclo de vida, porque todo lo que se desarme se reintegraría inmediatamente, evitando los rellenos de escombros”.

De esta forma, sumado el reúso, también aparece el reciclaje y la revalorización de residuos en reemplazo de materias primas. En ese sentido, Ricardo Pareja puntualizó que “hoy día, por ejemplo, nosotros hacemos un cemento y un hormigón casi exclusivamente con materias primas y eso tiene que cambiar. ¿Cómo se logra eso? Valorizando cada vez más ceniza, escoria, ocupando materias primas para el cemento que provengan de pasivos mineros, que es lo que viene fuerte”.

¿Cómo adoptar la Economía Circular para el sector del cemento y hormigón?

Otro de los aspectos de Economía Circular que pueden incorporarse a la industria del Cemento y del Hormigón, tienen que ver con el coprocesamiento y la valorización energética. Sobre el primer concepto, del que se ha mencionado en otras ocasiones, la idea es “sacar del proceso la energía extractiva y pasar a los residuos como reemplazo de combustible”, dijo Pareja.

Ahí, entra otro elemento en juego, que es la gestión de residuos, temática que Construye2025 viene trabajando desde antes. De hecho, los primeros documentos trabajados en el programa, recapituló Alejandra Tapia, decían relación con esta temática antes de incorporar el mundo de la Economía Circular a sus líneas programáticas.

Actualmente, Chile cuenta con una normativa respecto a la gestión de residuos (NCh 3562, Gestión de Residuos – Residuos de Construcción y Demolición (RCD)), que sirve como un primer paso hacia la circularidad de la economía, al menos, en el sector de la Construcción. “¿Cómo vamos a tener Economía Circular con la reutilización si ni siquiera está claro el reciclaje?”, se pregunta la coordinadora de sustentabilidad de Construye 2025.

Foto: Alejandra Tapia, coordinadora de sustentabilidad del programa Construye2025. Crédito: Gentileza Construye2025

En ese sentido, destacó que esta norma, que data del año 2019, vino a definir, primero, que es un residuo de la construcción y segundo, dispuso una serie de articulados para su disposición, aunque en su espíritu, la normativa se basa en la jerarquía de manejo. “O sea -explicó- lo primero que viene es la prevención y al último, la eliminación”.

Esta iniciativa, en conjunto con la Ley REP, brindan a la industria del cemento y hormigón el cimiento necesario para incorporar elementos de la Economía Circular en el sector. Por ejemplo, y según datos de la OCDE al año 2018, nuestro país destinó el 98% de sus residuos a rellenos sanitarios, mientras que sólo el 1,4% se recicla y sólo el 12%, que incluye residuos industriales, va a coprocesamiento y valorización energética.

Las cifras dan una oportunidad única a Chile para incrementar su matriz energética mediante el coprocesamiento. Asimismo, también brinda la posibilidad de aumentar el reúso de residuos sólidos de construcción para el reemplazo de materias primas, por ejemplo, para el hormigón y el cemento, como lo destacaba el experto de FICEM.

De acuerdo a Ricardo Pareja, para el año 2050 se estima que “el 50% del cemento del mundo va venir de alguna valorización y el 50% de la energía, va a venir de una valorización. Ese es el desafío. Obviamente, todavía no tenemos la tecnología, se está investigando para que sea 100% pero hoy día, al menos ese va a ser el porcentaje”.

Asimismo, comentó que “se ha definido que esta estrategia va de la mano de la estrategia del CO2. Si yo ocupo menos producto para hacer la misma necesidad o si yo tengo mayor durabilidad, todo es menos CO2. O sea, la durabilidad del cemento, del hormigón, o sus nuevas aplicaciones o todo lo que implique el mismo servicio con menos energía embutida en un producto, es parte de reducir CO2, directamente, y residuos a la vez”.

El futuro de la Economía Circular en el sector

Con todo, las estrategias de Economía Circular aplicadas al rubro de la construcción pareciesen aún estar en desarrollo. Por ejemplo, la Hoja de Ruta de Construye 2035 se constituyó como una “orientación al sector”, la que se ha llevado a cabo con la realización de distintos grupos de trabajo y talleres, en los que “la metodología que usamos fue a partir de la cadena de valor y levantar tanto las brechas que existen, como también las oportunidades”, detalló Alejandra Tapia.

De acuerdo a los lineamientos entregados por el documento, existen metas por sector. “Por ejemplo, tenemos algunas metas al 2022, como tener al menos una planta de valorización de áridos reciclados y desde el punto de vista del diseño, adscribir al menos una iniciativa como la certificación que apoyará al CES y ojalá incorporar a las Economía Circular en sus criterios”, dijo la coordinadora del programa.

Para la industria del cemento y hormigón, los futuros pasos van en realzar las posibilidades que tiene el material para incorporar elementos de Economía Circular en su desarrollo y crecimiento, no sólo en la industria sino que, además, para otros actores.

“Para nuestro sector -subrayó Ricardo Pareja- el principal valor que tenemos es que somos 100% reciclables como producto final. O sea, el escombro, la demolición del hormigón es 100% reciclable, por lo cual, podemos cerrar los ciclos de vida sin problemas. Pero, también podemos aportar mucho a otros rubros a reducir en el diseño, porque aumentan su vida útil o porque se requiere menos material para la misma prestación”.

Junto con eso, también se está desarrollando una Hoja de Ruta de Economía Circular para la industria del cemento y hormigón, que será similar a la que lanzó FICEM en conjunto con ICH el año 2019. Mientras, Ricardo Pareja también detalló que se están analizando otros aspectos de circularidad, como la reintegración del CO2 en el hormigón, aunque aclaró que, si bien esta tecnología aún está en fase de investigación, “va en camino a ser una solución industrial”, dijo.

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