Iglesia de Saint-Jacques de la Lande: Un lugar de paz fabricado con hormigón blanco

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Si bien las obras de este proyecto liderado por el prestigioso arquitecto portugués Álvaro Siza Vieira culminaron en 2018, el reciente ganador del Premio Nacional de Arquitectura de España infundió a esta iglesia con las características más reconocibles de sus trabajos: la relectura de la arquitectura moderna y el uso de hormigón blanco.

Uno de los aspectos más relevantes -quizás, el más importante- en los proyectos liderados por el arquitecto portugués Álvaro Siza Vieira (quien, en junio de 2021, cumplirá 87 años) es el uso del hormigón blanco como foco principal de sus diseños arquitectónicos. De hecho, ya en un artículo pasado, destacamos algunas de sus principales obras.

El arquitecto luso, ganador del Pritzker el año 1992, continua plenamente vigente. En octubre de 2020, Siza fue nombrado Premio Nacional de Arquitectura en España, convirtiéndose de esta manera en el primer no español en recibir esta importante mención, que tiene cerca de 90 años de historia.

Su presencia, no obstante, no sólo se circunscribe a este reciente galardón. El año 2018, presentó una de sus últimas obras: la Iglesia Saint-Jacques de la Lande, ubicada en Rennes, en la región de Bretaña (Francia).

Hormigón blanco para un lugar de oración

Si bien las obras de Siza Vieira no son ajenas a los templos (la Iglesia de Santa María, en Portugal, es uno de los trabajos más reconocidos del luso), este proyecto contó con una particularidad: se trató de la primera iglesia construida en el siglo XXI en la región de Bretaña (Francia).

La idea del luso y su equipo de trabajo era que el templo, de alguna forma, complementara al barrio residencial ubicado al sur de Rennes, que cuenta con bloques de vivienda de cinco pisos. Para Siza, la iglesia debía integrarse plenamente con el tejido urbano y esa fue su principal preocupación a la hora de abordar el diseño de la misma.

En ese sentido, desde el estudio del arquitecto portugués explicaron al portal Dezeen que “la iglesia está insertada como un volumen independiente que se adapta tanto al plan existente como a las dimensiones de los edificios y espacios cercanos, existente o planificado, y particularmente al tamaño del conjunto de departamentos que están del lado norte”.

Como ocurre con la obra de Álvaro Siza Vieira, el hormigón blanco es el principal protagonista de este proyecto. Asimismo, en el caso de esta iglesia, el segundo piso destaca por tener una forma circular, con una capacidad para 120 personas. De esta forma, el diseño permite que la planta de piso esté disponible para áreas comunes y administrativas.

Disposición de la Iglesia Saint-Jacques de la Lande

La Iglesia Saint-Jacques de la Lande cuenta con dos niveles, creados a partir de la superposición de un cilindro con un diámetro exterior de 14,75 metros en un plano cuadrado de 16 X 16 metros, con una altura total de 12 metros. Mientras que el centro parroquial está ubicado en el primer piso, la iglesia propiamente tal se encuentra en el segundo, dejando una zona para áreas de mantenimiento del recinto.

La entrada al templo, localizada al lado oeste, está formada por dos volúmenes rectangulares, los que abarcan la altura completa al edificio. Junto a estos, se encuentran otros dos volúmenes de hormigón cuadrados idénticos en el sector este, junto con medio volumen cilíndrico en voladizo, que emerge desde el segundo piso. La intersección entre estos volúmenes, que forman el salón principal de la iglesia, crea además rincones alrededor del perímetro que pueden tomar distintos roles.

Uno de los elementos a destacar es que el crucifijo de la iglesia se encuentra al interior de una capilla, en dirección contraria a la escalera principal. Esto, determinó los ejes de la sala de congregación y la disposición de las filas de asientos, los que fueron fabricados a medida.

El equipo de trabajo de Siza Vieira agregó que “una plataforma cuadrada está suspendida sobre el espacio cilíndrico de la iglesia, controlando el ingreso de luz a través de un claristorio, sosteniendo además los equipos de ventilación e iluminación”.

De esta forma, “los lados de este panel cuadrado se ubican en paralelo a los ejes de la zona de congregación, por lo que la iglesia recibe luz desde arriba y de forma indirecta, reflejándose además en el techo y en las paredes cilíndricas”.

Desde 2018, esta iglesia forma parte del paisaje urbano de la ciudad de Rennes y, pese a que se trata de una edificación reciente, se transformó en uno de los proyectos más destacados del arquitecto luso.

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