Departamentos de hormigón que permiten “vivir para siempre”

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Inaugurado el año 2005 en Tokio, el proyecto diseñado por los artistas y arquitectos experimentales Madeline Gins y Shusaku Arakawa tiene una serie de particulares características, las que están desarrolladas específicamente para que sus habitantes puedan “desafiar a la muerte”. En el siguiente artículo, te contamos más de estas llamativas viviendas de hormigón.

En 2005, los artistas experimentales y arquitectos Madeline Gins y Shusaku Arakawa completaron los denominados “Lofts para revertir el destino (en memoria de Helen Keller)”, un interesante complejo habitacional ubicado en los suburbios orientales de Tokio. Se trata de un conjunto diseñado bajo los preceptos de la “arquitectura procesal”, cuya filosofía se basa en que “los espacios diseñados deben invitar al descubrimiento y estimulación de todo el potencial del ser humano, en base a ambientes desafiantes”.

¿Cómo y cuándo se gesta esta corriente arquitectónica? Gins y Arakawa ya venían trabajando juntos desde la década del 60, cuando en la ciudad de Nueva York comenzaron a elaborar proyectos conceptuales influenciados por el Dadaísmo y el movimiento artístico Fluxus. En el desarrollo de sus artefactos y puestas en escena, en ambos se gestó la idea de estructuras que permitiesen a sus habitantes “vivir para siempre”. Los preceptos de esa noción eran simples: los actuales espacios habitables han hecho de la condición humana una catástrofe y para recuperar eso, las personas debían vivir en un ambiente de inestabilidad permanente.

En sus diseños, los artistas relegaron los ángulos rectos, la simetría y en vez de eso, presentaron proyectos con cambios continuos de elevación, los que según Gins y Arakawa, estimularían al sistema inmunológico, mejoraría los procesos cerebrales y,  de acuerdo al concepto filosófico detrás, llevarían a sus habitantes a la inmortalidad.

Casas de “juguete” fabricadas con hormigón

Los “Lofts para revertir el destino (en memoria de Helen Keller”) se ubican en Minaka, un suburbio ubicado a unos 20 minutos del centro de Tokio. Se trata de un conjunto habitacional de nueve unidades, las que fueron construidas con prefabricados de hormigón, hormigón armado y marcos de acero, dando así un aspecto de robustez a estas viviendas.

Para su construcción, se utilizaron sólo tres formas: el cubo, la esfera y el tubo. Asimismo, estas tres únicas formas presentes en las nueve viviendas, se colocaron apiladas unas con otras, dejando de manifiesto las ideas de Gins y Arakawa en relación a los ángulos rectos en construcciones habitables. Asimismo, cada unidad está pintada con 14 colores distintos, tanto en el exterior como en el interior, lo que se condice con la condición de “estimulo permanente” de sus creadores.

Cada unidad cuenta con una habitación circular en la que se ubica la cocina, al centro de ese espacio. Junto a la habitación circular, se encuentran además de tres a cuatro habitaciones –dependiendo de la unidad– con formas distintas, dependiendo de su tamaño. Asimismo, como la construcción es completamente de hormigón, el suelo de cada vivienda es rígido y, curiosamente, presenta una topografía irregular, cuyos “baches” van desde el tamaño de una pelota de tenis al de un grano de uva.

Con la idea de “estimular y desafiar a los sentidos de sus usuarios”, estas llamativas viviendas de hormigón posee interiores de formas muy llamativas. Además de los suelos disparejos, barras verticales ayudan a sus residentes a trasladarse dentro de sus espacios y en los techos, la luminaria está instalada con cables retráctiles, cuya instalación central se encuentra detrás de una puerta –también en el techo– a la que es imposible acceder. Junto con eso, las viviendas de este complejo habitacional cuentan con ganchos, en vez de closets, para colgar ropa o muebles.

Si bien todas las viviendas tienen el mismo equipamiento, cada residente configuró sus espacios a su antojo. Esto, junto con las distintas perspectivas que se dan dentro de cada departamento y la variedad de colores brillantes que poseen, ciertamente que brindan estímulos constantes a sus residentes: desde la cocina, ubicada en el centro de la habitación circular, el mostrador está a la altura del torso; al otro lado del mostrador, se accede de rodillas. Finalmente, cada uno de estos departamentos están conectados por una serie de pasillos y escaleras exteriores.

Foto: Diseño de una de las unidades del complejo
Foto: Diseño de una de las unidades del compejo

El proyecto se completó en 2005 y sus arquitectos siempre pensaron en darle un uso habitacional, de acuerdo a los preceptos de la “arquitectura procesal” con la que diseñaron las nueve viviendas. Con los años –y posterior al fallecimiento de Shusaku Arakawa (2010) y Madeline Gins (2014)– este complejo tiene usos residenciales, educacionales y culturales. De hecho, este complejo es uno de los atractivos turísticos más llamativos de Tokio y uno de los departamentos está disponible para arriendos. ¿Cómo sería habitar esta vivienda de hormigón que permite “vivir para siempre”?.

Conoce más de estos particulares viviendas de hormigón, en el siguiente video

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Felipe kraljevich

Felipe kraljevich

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