Green Bricks: Hormigón sustentable para la construcción de un mundo más verde e inclusivo

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Gracias al desarrollo de un biopolímero que permite la aglomeración del cemento con el plástico, se logró desarrollar un hormigón “verde” que puede ser clave en el manejo de este tipo de residuo, cuya generación alcanza los 51 kilogramos por persona en Chile. Sobre este desarrollo y sus implicancias sociales, en Hormigón al Día conversamos en exclusiva con Erwin Uribe Rojas, CEO y fundador de esta iniciativa que busca descontaminar a través de la construcción sostenible.

De acuerdo con el estudio The Plastic Waste Makers Index, elaborado en 2021 por la asociación australiana Minderoo Foundation, Chile alcanzó los 51 kilogramos por persona de plásticos de un solo uso desechados, superando por un margen considerable a países vecinos -con poblaciones mucho mayores- y quedando así en el puesto 11 en el ranking de los 100 países que más generan residuos plásticos de un solo uso y que lidera Singapur, con 76 kilos por persona.

Y aunque en nuestro país existen nuevas regulaciones sobre el manejo de este tipo de residuos, así como también campañas informativas para sensibilizar a la gente sobre cómo reciclar estos desechos, el que Chile sea el único país latinoamericano en los primeros diez puestos de este ranking, si bien es preocupante, genera al mismo tiempo interesantes desafíos en la materia.

¿Qué hacer con este tipo de residuo? Esa es la pregunta que llevó a Erwin Uribe Rojas, ingeniero químico de la Universidad Técnica Federico Santa María, a fundar en 2017 Green Bricks, startup que nace con el “el propósito de descentralizar el reciclaje, en primera instancia. De descontaminar nuestra tierra, y de buscarle una valorización local a residuos plásticos, con gente y proyectos locales”.

¿Dónde comienza la historia de Green Bricks?
-Esto nace en un pueblito ubicado a 70 kilómetros de Concepción que se llama Arauco, una tierra con mucha historia, con mucha resiliencia, la cual se está viendo afectada con la contaminación, como en otros lugares. Pero yo me crié ahí, en una playa hermosa. Son más de 15 kilómetros de playa. Me fui a estudiar fuera de la ciudad y cuando volví, después de 10 años, me di cuenta de la grave contaminación que existía con plástico. Los mismos lugares donde crecimos, donde nos bañábamos, hacíamos surf, body, el mar escupía plástico.

Foto: Residuo de plástico ya procesado por Green Bricks. Crédito: Gentileza Green Bricks

En ese entonces, Uribe Rojas se encontraba ya en la fase final de sus estudios y contaba en experiencia dentro de la industria. “Me dije ‘ya, si podemos hacer cloro con sal y agua, cómo no vamos a poder hacer algo con este plástico que está contaminado esto’ y desde ahí desarrollé mi tesis, una fórmula capaz de unir al plástico con el cemento y crear así un hormigón sustentable, con el que se crearan distintos tipos de materiales. Solamente con la fe encapsular de cierta manera al plástico”.

Con la mirada puesta en proyectos de alto impacto social y ambiental

Desde su creación, hace 5 años, el foco de Green Bricks se fijó en el desarrollo de proyectos que estuviesen arraigados en los lugares donde estos se lleven a cabo. “A medida que fue pasando el tiempo nos dimos cuenta que ‘oye, tenemos la posibilidad en nuestras manos de construir, hagamos proyectos que causen impacto a nuestra comunidad y que esto pueda ayudar no solamente a nosotros monetariamente como startup, sino que podamos ayudar a otras personas’”, explica.

A raíz de eso, en la startup se plantearon la generación de desarrollos de triple impacto, es decir, que vayan más allá del beneficio económico y que generen valor social y medioambiental en la comunidad donde se ejecuten. “Al final, es lo que buscamos y es lo que viene”, subraya el fundador y CEO de Green Bricks.

¿Cuál fue el primer proyecto que desarrollaron bajo esa filosofía?
-El año pasado hicimos una multicancha en Renca con nuestra tecnología. No lo hicimos específicamente nosotros, pero sí fue con nuestra tecnología con la que se hizo. Ahora estamos haciendo dos multicanchas más, en la comuna de Quilicura.

“Nadie es profeta en su propia tierra”, dice entre risas Erwin Uribe Rojas. Esto, porque la primera meta de la startup era construir una ciclovía sustentable en la localidad de Larraquete, ubicada a unos 20 kilómetros al norte de Arauco. Sin embargo, el proyecto aún no se logra concretar. “Pero en otros municipios, en otras regiones, no hemos tenido problemas. Hemos enviado camiones con nuestros productos de Arica a Punta Arenas. Incluso, a Isla de Pascua”, destaca.

Foto: Inauguración de la denominada “Recicancha”, en la comuna de Renca, que se construyó con tecnología de Green Bricks

La estrategia para trabajar con los distintos municipios y así generar proyectos y economía local -la meta principal de Green Bricks- trabajar en conjunto con las distintas direcciones de obras municipales a lo largo del país. “Nosotros enviamos todas nuestras certificaciones para que se especifique que la obra en cuestión se realice con ‘materiales de construcción sostenibles’, que es nuestro fuerte.”, explica Uribe.

En los proyectos desarrollados para municipios que utilizan la tecnología de Green Bricks, las obras se licitan y es otra constructora la que las realiza, con la startup actuando como proveedor. Sin embargo, cuando se realizan trabajos en el ámbito de la empresa privada, Green Bricks también se encarga de la ejecución del proyecto.

Foto: Otro de los aspectos que maneja Green Bricks es la creación de “puntos limpios” para incentivar el reciclaje en la comunidad. Crédito: Gentileza Green Bricks.

“Por ejemplo, hace unos meses trabajamos con Banco de Chile hicimos un proyecto súper importante en Concepción donde tomamos más de 10.000 tarjetas plásticas e hicimos un patio inclusivo para una escuela especial, donde los niños no tenían acceso universal. Ese proyecto fue más rápido que, por ejemplo, el de las canchas, para el que se tuvo que subcontratar a una empresa especialista que se maneje en ese tipo de obra. Entonces, estamos transformando, estamos limpiando y construyendo”.

Mantienen las obras de triple impacto como norte.
-La economía circular habla mucho del trabajo colaborativo, de cómo podemos impactar a los demás y ese también ha sido nuestro foco. También, casi todas las industrias tienen Responsabilidad Social Empresarial, entonces, imagínate cómo generan toda esta cadena. De la misma industria nos pasan este residuo y nosotros decimos ‘ya, ayudemos a una junta de vecinos, a una escuela, hagamos una plaza. Dinos a quién quieres ayudar, seleccionas tú o nosotros’ y así, generamos esta sinergia y llevamos esos residuos a proyectos de triple impacto.

Hormigón: El material para desarrollar la construcción sostenible

El primero objetivo de Erwin Uribe Rojas, al fundar Green Bricks, fue generar proyectos de triple impacto, cuyo objetivo fuese la “eliminación de vertederos a través de la valorización de residuos y a través de la construcción”. Para esto último, la clave fue generar un material sustentable para la construcción: nada menos que hormigón.

En este caso, el plástico que recicla Green Bricks se transforma en un “árido reciclado que reemplaza porcentaje de, en este caso, árido fino y un porcentaje, de cierta manera, de árido grueso como gravilla, pero en menor cantidad. Esto lo hace que sea un hormigón más sustentable, entre comillas, porque reemplazamos en cierta manera a estos mismos áridos, que provocan una alteración y eutroficación tremenda al medio ambiente, sobre todo en el sur, que se desvían cauces de río, etcétera, y nosotros, a partir de un residuo, ayudamos a que se produzcan menos o se extraigan un poco menos”, explica su fundador.

Foto: Uno de los productos de Green Bricks, fabricados con hormigón sustentable. Crédito: Gentileza Green Bricks.

En los primeros ensayos, Uribe relata que no se daba aglomeración entre el residuo plástico ya procesado y el cemento. “No existía reacción a menos que se utilizara un aditivo. Entonces, fui a la ferretería, en ese tiempo imagínate, modo startup prototipo, con cero capital y claro, me pasaron dos productos y, como soy químico, vi atrás lo que decía la etiqueta de los envases, hice la investigación y yo, que vengo de la industria, dije ‘puedo reemplazar este material’ con un componente orgánico”, recuerda.

De esa manera, la gran innovación de Green Bricks es un biopolímero -que es a base de aleo vera- y que “hace que el hormigón sea más eficiente, en términos económicos, que incorporar estos aditivos y le brinda dos propiedades: acelera y aglomera la reacción”, detalla.

¿Siempre estuvo en el norte producir este hormigón sustentable?
-No. Todo esto llegó de una investigación, esto en 2017. Hicimos una investigación donde la industria de la construcción es responsable del 40% de las emisiones de dióxido de carbono. Dentro de esto, llegamos a distintos tipos de documentales, distintos papers y nos dimos cuenta que en Abu Dabi, en 2016, se estaba construyendo una ciudad llamada Masdar, que era una ciudad enteramente sustentable, donde estaban los mejores arquitectos del mundo, las mejores constructoras, etcétera. Y nos dimos cuenta que no había un hormigón sustentable y todos los productos o las fiscalizaciones que ellos hacían buscaban hasta que el clavo tuviera trazabilidad, que fuera reciclado, que esto y esto otro.

Los primeros ensayos de este hormigón arrojaron resultados más que positivos. “Cuando hicimos los testeos en laboratorio, logramos una muy buena resistencia, del orden de un G25. Después, hicimos un ensayo de permeabilidad al agua, transmitancia térmica, entre otros, con lo cual el hormigón se comportaba de mejor manera”.

Foto: Distintos productos de Green Bricks, en Isla de Pascua. Foto: Gentileza Green Bricks.

Con el hormigón que produce Green Bricks, se pueden fabricar varios tipos de elementos. “Desde un mobiliario urbano, un pavimento, un adocreto, un bloque, lo que el cliente requiera, dependiendo si quiere realizar una obra interna o es un proyecto para una comunidad. Asimismo, dependiendo para qué lo vamos a utilizar, podemos generar hormigones con resistencias G30, todo certificado”, dice Erwin Uribe Rojas.

En la actualidad, ¿cuál es el volumen de producción que tienen en Green Bricks?
-Antiguamente, hacíamos todos los prefabricados manuales hasta que empezaron a llegar constructoras grandes y nos decían ‘oye, yo no necesito 300m2, necesito 1000m2’. Eso nos empezó a limitar, al igual que el tema del financiamiento y nuestra ubicación, ya que estábamos aún el sur produciendo. Sin embargo, hace poco levantamos una inversión por más de 200.000 USD que proviene de LatitudR y su comité asesor, Nestlé y BID Lab., y eso nos ayudó para el despegue y ahora estamos en Santiago. Terminamos de hacer unas pruebas con una planta de prefabricados más grande donde ya no vamos a estar sacando 300m2, sino que vamos a estar sacando 2.000, 3.000m2 mensuales.

Gracias a la tecnología desarrollada por la startup, se pueden producir alrededor de 16 m3 de este hormigón sustentable. “Existe un reemplazo importante dentro la fórmula, que la hace una muy buena solución. Es impresionante, pero tomas este hormigón y después, lo vemos en pastelones, adocretos y el plástico desapareció, está abajo porque tiene otra densidad y eso también le da una mejor adherencia al momento de colocar los mismos adocretos”, revela el ingeniero químico.

Los nuevos pasos de Green Bricks

Para el fundador de Green Bricks, el foco de este emprendimiento es claro. “Descontaminar, ojalá algún día eliminar los vertederos. Llevamos cuatro años con sobregiro ecológico. Los vertederos en agosto, en junio ya no daban más. Los municipios tienen que pagar más por disposición final e imagínate que con un punto limpio, nosotros al mes evitamos que nueve camiones se vayan a un vertedero”, subraya.

De esta forma, Uribe revela que tienen varios proyectos en carpeta. “Vamos a ejecutar junto con CCU dos canchas. Estamos trabajando junto a una empresa aseguradora -cuyo nombre no puede revelar- para la limpieza de playas e instalar “costaneras y puntos limpios como senderos icónicos”.

En la foto, Erwin Uribe Rojas, CEO y fundador de Green Bricks. Crédito: Gentileza Green Bricks

Además, en materia de innovación, el ingeniero químico revela que están realizando ensayos para poder presentar el hormigón sustentable en formato de saco y así, “cualquier persona lo pueda ocupar para hacer radieres o elementos más sencillos. De esta forma, se genera una mayor accesibilidad a nuestro producto y descontaminamos mucho más”, dice.

¿Cuál es el gran aporte que genera esta innovación con el hormigón, más allá de las que ha mencionado?
-Sabes, más que el dinero y las ventajas que tengamos como startup, existe una gratificación personal cuando esos niños te dicen ‘gracias, tío’, porque gracias a esto que construimos pudieron ir a su patio inclusivo, por ejemplo, realmente me emociona y al equipo entero. Creamos una empresa distinta. Yo vengo de la industria, me salí de esto para crear algo distinto, algo en lo que tú vieras un propósito, que dijeras “oye, tengo una misión. Mi trabajo va a generar una huella, no para mí, sino para las generaciones que vienen”.

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