Museo Ordrupgaard: Actualizando el espacio con hormigón negro

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A quince años de su presentación, en el siguiente artículo de Hormigón al Día revisamos la expansión de uno de los museos más importantes de Dinamarca que realizó la fallecida arquitecta Zaha Hadid. Una actualización que unió una casa de principios del siglo XX con formas del siglo XXI, en las que el hormigón adquiere un rol protagónico en esta transición.

Enfrentados al desafío de actualizar y ampliar el espacio para la exhibición de colecciones del Museo Ordrupgaard, recinto ubicado en el distrito de Charlottenlund, al norte de Copenhague (Dinamarca), el Ministerio de la Cultura danés realizó un concurso público el año 2001 para actualizar el rostro de este espacio, cuya construcción data de 1918 y que funciona como museo público desde 1953.

De esta manera, luego de la presentación de varios proyectos por parte de estudios de arquitectura de todo el mundo, quien se adjudicó el proyecto fue la arquitecta Zaha Hadid, quien trabajó junto a Patrik Schumacher –parte del staff de su oficina– para el desarrollo de la primera extensión del museo, que se concretó en el año 2005.

Gracias a esta extensión, el museo ganó un perfil mucho más orientado a la arquitectura moderna, como prueba la incorporación de la casa de Finn Juhl, reconocido arquitecto cuyos diseños para mobiliario son reconocidos a nivel mundial, y su aplaudida exhibición de 2008.

Diseño contemporáneo e integrado

De acuerdo al estudio de Zaha Hadid, los requisitos del proyecto de la expansión del Museo Ordrupgaard fueron que se pudiesen contar con espacios más amplios para la exhibición de colecciones temporales y/o permanentes, más un café para los visitantes. Al ser una casa de 1918, también el diseño presentado por el estudio ganador debía relacionarse con los jardines del entorno como también, con la estructura “antigua” del museo.

Foto: Plano del corte de la expansión

En ese sentido, el proyecto que resultó ganador y que cumple ya 15 años desde su inauguración, buscó que el diseño propuesto fuese un paisaje en sí mismo. “La expansión del Ordrupgaard presentó una oportunidad para explorar nuevas relaciones formales entre los componentes del museo y los jardines que lo rodean, en la medida que el ensamble constituya un tipo de topografía en sí mismo”, comentó en su oportunidad la arquitecta Zaha Hadid.

Foto: Maqueta de la expansión

De esta forma, “la extensión difumina los límites tradicionales, redefiniendo la manera en que se utiliza el espacio y la colocación de los diferentes elementos del programa. Las galerías de arte están ubicadas en una ruta pública exterior, desde la cual se puede acceder a distintos compartimientos, a través de aperturas en la cáscara estructural del edificio principal. De esta forma, la experiencia de los visitantes no está limitada o compartimentada en términos de edificio/colección/jardines sino que se convierte en una experiencia continua y fluida”, explicaron desde el estudio.

Foto: Render del la expansión del museo

Hormigón negro: solución para el diseño y estructural

La expansión del Museo Ordrupgaard consiste en una estructura de 1.150 metros cuadrados, que está fabricada a partir de una cáscara de hormigón armado negro colocado in situ, mezclado con cristales y acero. Su acceso se ubica desde un patio que separa de forma física el nuevo edificio con el antiguo recinto, donde se encuentra la Galería Francesa del museo.

La forma curva de la expansión obedece a esta nueva “topografía” que planteó Zaha Hadid. En su interior, gracias a esta curvatura, se distinguen claramente los espacios y las transiciones, del mismo modo que las salas se acoplan a la forma de la expansión. Los grandes ventanales de la fachada permiten el ingreso de luz, al tiempo que integran al exterior con este nuevo elemento.

La sección más occidental de esta expansión está determinada por un voladizo que sirve como conexión al museo antiguo, a nivel del segundo piso del edificio. Lo llamativo del diseño es que no existe marcador visual que marque esta unión –salvo por una rendija de luz a ambos lados de la pared– lo que permite una transición fluida entre lo antiguo y lo nuevo. Este elemento se colocó de manera deliberada como parte de esta nueva “topografía” propuesta por la arquitecta y sus asociados.

El voladizo sirve además puente es el que da el espesor a la estructura sándwich que contiene los grandes ventanales que unen con el exterior. El voladizo, fabricado con una cáscara de hormigón negro, actúa como “contrapunto a los elementos de vidrio, los que reflejan los jardines que rodean al museo y ofrecen vistas de estos al interior”.

A 15 años de esta expansión, la obra realizada por Zaha Hadid y sus asociados en el Museo Ordrupgaard sigue considerándose un triunfo de la arquitectura contemporánea y un modelo a seguir, cuando se habla de la incorporación o actualización de antiguos edificios culturales –como museos– en nuevas y dinámicas obras de arquitectura moderna.

Revisa en el video cómo la Zaha Hadid Architects abordó el diseño de la expansión del Museo Ordrupgaard

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