ACI Awards: Cuando el hormigón es el protagonista

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Como todos los años, el American Concrete Institute destaca a aquellos proyectos en los que el hormigón es utilizado no sólo como elemento constructivo, sino también como material que contribuye al diseño arquitectónico del mismo, además de mostrar avances en materia de metodologías e innovaciones tecnológicas. En Hormigón al Día, destacamos dos obras que por sus características, sin duda merecen este prestigioso galardón.

Sin lugar a dudas, existen proyectos en los que el uso del hormigón excede la clásica visión del material y entregan un elemento distintivo, una característica que los hace únicos. A esos elementos apuntan los premios de excelencia que entrega el American Concrete Institute (ACI) en los ACI Awards y en la edición 2019 de esta gala, quienes fueron galardonados en las distintas categorías de esta premiación, sin duda mostraron qué tan lejos puede llegar el hormigón como materialidad.

Dentro de la última edición, hubo un proyecto que mostró, en opinión del jurado de los ACI Awards, todo el potencial del hormigón no sólo como material constructivo sino que, además, englobó características estructurales, metodológicas y de diseño arquitectónico. Este proyecto resultó ser el King Abdulaziz Center for World Culture, una edificación en la que se conjugan diversas metodologías y aplicaciones del hormigón que la hacen única.

De hecho, el proyecto no sólo se llevó el galardón general de la última edición de los ACI Awards. También, se quedó con el premio al mejor edificio de media altura, lo que prueba el gran impacto que tuvo este innovador centro cultural en los jueces del ACI.

King Abdulaziz Center for World Culture: Hormigón en su cúspide

Con motivo de su aniversario número 75, la petrolera oficial de Arabia Saudita, Saudi Aramco, realizó un concurso de carácter mundial cuyo objetivo fue claro: diseñar y construir una “centro cultural moderno, de renombre internacional y que fuese un modelo para el progreso social a través de la educación y el intercambio cultural entre naciones”, de acuerdo al llamado realizado por la compañía.

Así, oficinas de arquitectura de distintos puntos del planeta respondieron a este llamado y en 2007, la firma noruega Snøhetta se adjudicó la tarea de elaborar el diseño de este ambicioso centro cultural, instalándose la primera piedra del centro en 2008.

¿Qué fue lo que permitió a la oficina escandinava quedarse con el proyecto? Equiparar lo ambicioso del proyecto con su diseño: cuatro grandes estructuras independientes pero que funcionan como una sola. Su forma –como de rocas apiladas– se funde con el paisaje, integrándola al entorno. Para ello, además del centro cultural, dentro del proyecto se consideró un gran parque dividido en dos ambientes: un frondoso jardín y un espacio más horizontal. Ambos, son para “incentivar a la imaginación de los asistentes”.

Así, comenzó la construcción de este gran proyecto, proceso que culminó en 2018. Esto, debido a su envergadura: sólo el centro cultural ocupa una superficie de 85 mil metros cuadrados, al que hay que sumar el “parque del conocimiento”, que se extiende por los 220.000 m2.

Si bien la extensión es importante, lo más desafiante del proyecto fue, sin dudas, el edificio principal. “El increíble diseño de este proyecto se compone de cinco edificios con forma de piedra los que, si bien están separados y poseen distintos volúmenes, están dispuestos juntos para formar una masa rocosa. La compleja geometría de estas ahora icónicas estructuras, así como su ubicación en el duro ambiente de Arabia Saudita, presentaron todo un desafío para nuestro equipo de ingenieros”, comentaron desde BuroHappold, la oficina de ingeniería encargada Centro Cultural.

Un mix de técnicas y elementos de hormigón

Para la construcción de esta nave principal se utilizaron los más diversos materiales, destacando el acero y el hormigón tanto en roles estructurales como en arquitectónicos. En efecto, uno de los grandes atractivos del King Abdulaziz Center for World Culture –también conocido como “ITHRA”, que en árabe significa “enriquecimiento”– es justamente su fachada, compuesta por tubos de acero prefabricados los que, gracias a tecnología BIM, fueron armados y colocados sobre la estructura para darle su aspecto único, explicaron desde la oficina de ingeniería.

Pero por sobre todo, el uso del hormigón en este gran proyecto excede, con creces, lo que se conoce por aplicaciones del material, sea para elementos estructurales o arquitectónicos e incluso, combinando ambas funciones. Asimismo, la integración del material con los otros elementos estructurales y ornamentales en el edificio principal, presentan otra característica respecto a lo bien que el hormigón interactúa con otros elementos (en este caso, acero inoxidable, aluminio y otros metales) y que fue destacada por los jurados del ACI Awards 2019.

Respecto al papel que tuvo el hormigón en el King Abdulaziz Center for World Culture, éste se puede encontrar en diversos elementos. El primero que destaca es, precisamente, es espacio que rodea a la nave central de centro cultural: una plataforma de hormigón que a su vez, funciona como este gran “parque del conocimiento”, el que funciona como entrada y zona de distribución del centro.

Otro de los elementos de hormigón que más destacan son, precisamente, los paneles que de alguna forma “separan” al edificio central del parque. Este muro se compone de elementos de hormigón prefabricado cuyas particulares formas geométricas representan parte del legado cultural del mundo árabe.

Al interior del edificio, además de encontrarse con muros y rampas inclinadas de hormigón, se encuentran columnas de hormigón reforzado que además, tienen un acabado arquitectónico para que estén insertas dentro del diseño general. Y junto a ello, otra de las características son las grandes losas (casi de 16 metros) postensadas de hormigón, utilizadas en varios sectores de este enorme centro cultural.

Otro de los motivos que le valió a este proyecto el premio de excelencia en los ACI Awards 2019 fue su estabilidad: Se trata de un proyecto de 90 metros de alto, el que se encuentra apoyado en una fundación compacta de “sólo” 3 metros. La estabilidad de este proyecto proviene del núcleo de hormigón reforzado, que actúa como soporte elevado. Asimismo, las columnas en las que se apoyan las losas elevadas están inclinadas y dan como resultado fuerzas de empuje horizontales en la cabeza y base de cada elevación de columna. Las losas postensadas actúan como diafragmas estructurales al llevar estas fuerzas de regreso al núcleo.

“Este es un impresionante ejemplo de clase mundial sobre la mezcla de materiales antiguos y modernos junto con métodos de construcción para crear un “mundo” temperado y acogedor en un ambiente muy desafiante. El logro está muy bien explicado y respaldado por la aplicación de los materiales”, comentó Tom Sawyer, uno de los jurados del ACI Awards 2019.

La Torre Generali: Altura e innovación

Cuando la prestigiosa oficina de arquitectura Zaha Hadid Architects está involucrada en un proyecto, todo el mundo sabe que el resultado final de éste será novedoso e impactante. Precisamente, ese es el resultado que se logró con la Torre Generali, uno de los puntos icónicos del proyecto CityLife, cuyo objetivo es recuperar el recinto ferial abandonado de Milán tras la reubicación de la feria de la ciudad a Rho Pero en 2005.

La idea es convertir ese espacio en un nuevo centro cívico y que la Torre Generali –también denominada “Lo Storto” (“el torcido”, en italiano)– sea el punto principal de esta remodelación urbana. Y es que con sus 186 metros de altura y sus 44 pisos (más 3 subterráneos), esta torre cuyo diseño es de la propia arquitecta Zaha Hadid, es un ejemplo de desarrollo e innovación tecnológica en la que el hormigón tuvo mucho que ver.

La torre propuesta por la arquitecta fue todo un desafío ya que va girando alrededor de su eje vertical, por lo que a medida que avanza en altura, cada piso superior reduce el giro helicoidal de la misma, entregando a todos los pisos de la torre una relación diferente entre sí. Asimismo, a medida que la torre gana altura, cada giro orienta a los pisos más altos hacia el eje sureste principal que lleva a la tribuna Santa María della Grazie, del siglo XV de Bramante, y al centro de la ciudad.

Justamente, para Redesco, la oficina de ingeniería italiana a cargo del proyecto, el diseño planteó un importante desafío: cómo, desde la materialidad, respetar lo propuesto por Zaha Hadid y convertir esta futurista visión de lo que debe ser una torre de oficinas en un edificio real. La respuesta se encontró en el hormigón.

Una torre completa de hormigón

La Torre Generali o “Lo Storto” se compone de un núcleo vertical de hormigón reforzado que resiste las acciones verticales, horizontales y de torsión. Cada piso de la torre presenta una variación en su forma y su rotación alrededor de este núcleo, es lo que en definitiva entrega la forma característica de la Torre Generali.

Cada piso de la torre requirió de losas fabricadas in situ de un ancho de 32 centímetros, las que varían su geometría de piso en piso. Para entregar la forma torcida, característica de este edificio, Redesco decantó por utilizar columnas perimetrales de hormigón reforzado, las que fueron posicionadas alrededor del núcleo de hormigón. Cada una de las columnas fue fabricada también in situ con diferentes ángulos de inclinación, dependiendo de su ubicación y altura dentro del edificio. De esta manera, la firma de ingeniería consiguió que se acomodaran a la forma torcida de la estructura. Y junto con esto, las columnas perimetrales inclinadas maximizan el espacio destinado a las oficinas al interior de la torre.

Otro de los aspectos interesantes que presenta la Torre Generali es su balsa de fundación. Esta se compone de una gran losa de 2,5 metros de espesor, la que está asentada sobre 64 pilotes dispuestos en racimos bajo los principales puntos de carga. En otra de las innovaciones, existe una losa especial a nivel de suelo que tiene una profundidad de 500 mm y un área de caída de panel de 900 mm, la que fue diseñada para resistir las fuerzas horizontales creadas por los cambios de las columnas de verticales a inclinadas.

Al ser construida de manera “tradicional”, vale decir, con hormigón colocado in situ en la obra, los sistemas de encofrado fueron fundamentales para llevar a cabo este proyecto. En ese sentido, la empresa PERI aportó con varios de sus moldajes, conservando así un aporte sustancial al proceso constructivo desarrollado desde la oficina de ingeniería: maximizar la relación costo/beneficio a través de un material no lineal, como es el caso del hormigón.

Asimismo, otro elemento a destacar de la Torre Generali es el tiempo de colocación del hormigón para su fundación, el que se completó en 38 horas y utilizando un concreto de baja temperatura para cumplir con la especificación de temperatura interna máxima permitida, que se fijó en los 70 grados Celsius (70°). Esto se verificó a través con el sistema de termocuplas (método de madurez).

Sin lugar a  dudas, para Redesco, el uso de hormigón fue fundamental no sólo desde el punto de vista estructural, ya que el uso del material permitió que la torre adquiriera su forma y no sufriera deformaciones como si lo habría hecho con, por ejemplo, con materiales más complejos de diseñar como el acero. La firma italiana llegó a esta conclusión ya que, dadas las fuerzas internas y tensiones que presenta este proyecto, justamente era el hormigón el material indicado para su construcción ya que, además de lo estructural, permitía abordar otros aspectos del diseño como la fachada y elementos internos.

Respecto al premio obtenido, Marco Beccati, director de CityLife, comentó a los medios italianos que “este galardón reconoce a la ingeniería italiana y a su habilidad para diseñar edificios que son incomparables, desde un punto de vista arquitectónico y tecnológico. La Torre fue un verdadero desafío y lo enfrentamos con todo nuestro know-how consolidado, lo que nos llevó a la construcción de un edificio que representa a las mejores prácticas globales para todos los futuros proyectos de este tipo”.

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Felipe kraljevich

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