Hormigón al Día
Reportaje Central

Sostenibilidad en la industria del Cemento en Chile: La urgencia del futuro

En un escenario de cambio climática, y una declarada crisis hídrica en varias zonas del país, la industria cementera local se fija metas ambiciosas para elevar sus estándares en lo que a sostenibilidad se refiere y mejorar sus índices tanto en coprocesamiento como en emisión de CO2, en el marco de generar más y mejores procesos que tengan impacto reducido en el medio ambiente.

En la actualidad, existe consenso entre los distintos actores de la sociedad que estamos ya bajo los efectos del cambio climático. Prueba de ello es que 2019 se retiró como el segundo año más cálido registrado después de 2016, de acuerdo a la información internacional recopilada por la Organización Meteorológica Mundial. Así, la temperatura global del año que recién pasó fue de “1,1 grados celsius más que el promedio de 1850-1900, que se utiliza para representar las condiciones preindustriales”, explica el comunicado de Naciones Unidas al respecto.

En esa misma línea, el secretario general de la Organización Meteorológica Mundial, Petteri Taalas, comentó que 2020 comenzó con “eventos climatológicos de alto impacto”. Prueba de ello son los grandes incendios en Australia, país que en 2019 “tuvo su año más caluroso y seco, preparando el escenario para los incendios forestales que están siendo tan devastadores para las personas y las propiedades, la vida silvestre, los ecosistemas y el medio ambiente”, aseveró Taalas.

Así, este caso es sólo una de las posibles consecuencias que está teniendo este fenómeno a nivel global. En efecto, el secretario general dijo que “desafortunadamente” ocurrirán muchos más eventos de clima extremo durante 2020 y en los años venideros, provocados por los niveles récord de gases de efecto invernadero que atrapan el calor en la atmósfera.

Industria cementera y sostenibilidad: datos duros

Los datos son categóricos: la industria del cemento, a nivel global, es la responsable de la emisión de, al menos, entre un 5% a un 8% del total de gases de efecto invernadero. “Ambos números –dice Ricardo Pareja, líder del Proyecto Hoja de Ruta de la Federación Interamericana del Cemento (FICEM) – son bastante distintos pero en el mejor de los casos, somos uno de los principales emisores, así es que tenemos una responsabilidad tremenda en esta acción climática que se está desafiando”.

Es por ello que distintas agrupaciones que reúnen a la industria cementera, como la Asociación Global de Cemento y Hormigón (GCCA, en sus siglas en inglés) y FICEM, entre otras, participaron en la cumbre COP25, realizada en diciembre de 2019 en Madrid, para dar a conocer las estrategias que el sector está impulsando en materia de reducción de CO2 y dentro de estos lineamientos, la “carbono-neutralidad” fue uno de los conceptos que más se enfatizó en la cita y cómo esta idea, explicó el personero de FICEM, va incorporándose a la agenda de sostenibilidad de la industria a nivel mundial.

“Desde la visión global de la industria del cemento, la carbononeutralidad se logra con distintas palancas. Una de las principales, es seguir reduciendo el factor Clinker hasta donde más sea posible sin comprometer la calidad del producto. La segunda gran palanca es seguir incorporando combustibles alternativos que descuentan CO2”, comentó el personero de FICEM.

Si bien a escala mundial, la carbononeutralidad es el concepto que busca impulsar la industria del cemento, la realidad latinoamericana hace que los objetivos particulares del continente transiten por otro carril. “Son temas que como FICEM los estamos abordando, los estamos siguiendo pero nosotros tenemos hoy día preocupaciones bastante más relevantes”, explicó Pareja.

Dentro de estos temas, se cuentan el déficit habitacional, que a nivel continental supera el 40% pero que en algunas naciones de Centroamérica, supera el 70%; la necesidad de pavimentación (“en Latinoamérica, contamos con no más del 20% de los caminos pavimentados”, reveló Pareja) y esa línea, el Líder del Proyecta Hoja de Ruta de FICEM explicó que “hoy día, nuestro rol como industria es hacer dos caminos en paralelo: trabajar en la reducción de CO2 pero aportar cómo se empiezan a desarrollar códigos de construcción para toda la resiliencia que se requiere en nuestra región, asociado al cambio climático”.

Cambio climático y resiliencia: la respuesta del sector

De acuerdo a un estudio de Naciones Unidos, se proyecta que el 68% de la población mundial viva en zonas urbanas. En esa misma línea, la GCCA, proyecta que una de cada tres ciudades cuya población sea de, al menos, 500 mil habitantes, esté amenazada por un desastre natural. Es decir, cerca de un tercio de la población mundial que vive en zona urbana se verá afectada por estos eventos extremos, consecuencia del cambio climático.

En este aspecto, Ricardo Pareja, comentó que nuestra región es una de las más vulnerables a los efectos del este fenómeno y que para mitigar sus efectos, serán necesarias varias estructuras que puedan soportar la ocurrencia de fenómenos extremos y el hormigón (por añadidura, el cemento) será importante para edificar construcciones que mitiguen los embates de estos hechos extremos.

“El cemento está determinado como uno de los productos más necesarios para reducir esa vulnerabilidad. Ejemplo de ello, son todas las ciudades que hoy día son resilientes, que han desarrollado sus energías, por ejemplo, en base a parques eólicos que requieren hormigón, a torres solares que requieren hormigón, a carreteras que sean capaces de resistir lluvias intensas, que son de hormigón, a sistemas de acumulación de agua, me refiero a represas, que requieren hormigón”, destacó.

Asimismo, subrayó que desde FICEM “queremos aportar no sólo a la reducción de CO2. También, y en mayor medida, a la adaptación al cambio climático”, dice Pareja. Por ello, aseveró, las prioridades de FICEM se encuentran en este ámbito y si bien la carbononeutralidad es una estrategia de la industria a nivel global, “todavía sigue siendo para nosotros un capítulo de investigación, innovación y desarrollo”, aseguró.

Obras de emergencia del plan de reconstrucción en ruta A-15 sector Boca Negra – Chapisca en Lluta cuyo badén de hormigón, MOP se anticipa a invierno altiplánico con obras resilientes.

Chile y una industria cementera sostenible

En abril de 2019, la industria nacional del cemento firmó el documento “Hoja de Ruta: hacia una economía baja en carbono”, que establece compromisos para la reducción de CO2 y el desarrollo sostenible y que constituyó un hito tanto a nivel local como mundial. “Chile fue, prácticamente, el octavo país en sumarse a elaborar su hoja de ruta pero fue el primero en sacarla, lo que demuestra la madurez y la capacidad de reacción de la industria y también demuestra el trabajo conjunto que se ha venido desarrollando, sin temor a equivocarme, prácticamente del año 2003”, celebró el vocero de FICEM.

Uno de los aspectos que destaca Ricardo Pareja, y que corroboró la Hoja de Ruta con sus estadísticas, es que la industria chilena es una de las que genera menos emisiones. “El cemento en Chile no tiene una alta huella de CO2 y es, de hecho, uno de los cementos que tiene las huellas más bajas a nivel promedio, a nivel mundial. Derivado de esta estadística, es que eso se ha logrado fundamentalmente por la constante reducción del factor Clinker, que a nivel mundial es el principal eje, hasta 2030, para reducir CO2 en la producción de cemento”.

En ese sentido, Sebastián Polanco, Gerente de Asuntos Corporativos y Legales de Cbb (ex Cementos Bío Bío), destacó que la firma lleva desde hace un buen tiempo desarrollando distintas estrategias para la reducción de emisiones, en especial, aquellas enfocadas a economía circular.

“Cuando hablamos de economía circular, en Cbb llevamos más de 60 años elaborando productos, que incorporan economía circular, práctica que nos lleva a tener procesos más sostenibles y al respecto tenemos dos estrategias: una que va en línea con la valorización de materias primas provenientes de residuos, es decir sustituir materias primas por residuos de otras industrias y la segunda es la valorización energética, que se refiere al uso de combustibles alternativos tanto líquidos como también sólidos”, dijo Polanco, lo que apunta a la disminución del factor Clinker.

En ese aspecto, Pareja destaca la utilización de puzolana para la fabricación del cemento, lo que para la industria nacional “se ve como una estrategia de sostenibilidad al evitar el consumo de materias primas naturales como las calizas pero, fundamentalmente, reducir el Co2 disponible en esas mismas calizas”.

Así, el gerente de Cbb comentó acerca de los trabajos que la empresa realiza por ejemplo, en la construcción del Puente sobre el canal de Chacao, donde la compañía incorporó un cemento slag que tiene alrededor de un 65% de su composición proveniente de materiales sustitutos, en este caso de escoria siderúrgica. ”Esto nos ha permitido tener altas tasas de reducción de CO2 por tonelada de cemento y pasar de 558 kilos de CO2 por tonelada de cemento (Kg CO2/Ton Cem) a valores del orden de 258 Kg CO2/Ton Cem», aseguró

Asimismo, en el marco de Economía Circular, Sanhueza puntualizó que al sustituir el factor Clinker –en Chile, un cemento tradicional puede tener del orden de un 67% de factor Clinker, en promedio– “y reemplazarlo con otro material que cumpla las mismas características, voy a disminuir emisiones producto de la combustión de ese sustituto”.

En el caso de Empresas Melón, Felipe López A., gerente de Recursos Naturales y Medio Ambiente de dicha compañía, destacó que “Melón trabaja distintos planes de Excelencia Operacional, que son un poco la bajada, digamos, llevada a cronograma, de cómo ir ejecutando ciertos compromisos o ciertas obligaciones o, derechamente, ciertas metas que nos comprometimos voluntariamente”.

Coprocesamiento y valorización energética: La próxima meta

Uno de los datos más interesantes que arrojó la Hoja de Ruta es que en Chile, la industria cementera coprocesa residuos como matriz energética en el orden de un 12%. Una cifra importante, aclaró Ricardo Pareja, pero menor si se compara con la experiencia en Europa, donde al año 2018, el promedio de reemplazo energético es de un 40%. En particular, destaca el caso de Polonia, “que pasaron de un 10% a un 45% en no más de 3 o 4 años”, aseveró.

En este aspecto, las cementeras están desarrollando diversas estrategias para aumentar estas tasas –que corresponden a un promedio nacional– en el marco de los compromisos adquiridos en la Hoja de Ruta 2019.

Al respecto, desde Melón comentaron que están ejecutando una estrategia (“plan de Excelencia Operacional”, mencionó Felipe López) cuyo objetivo apunta a incrementar las tasas de coprocesamiento que posee la firma. “Este plan –explicó Diana Arndt, coordinadora de Proyectos Ambientales– se está trabajando ya desde hace más de dos años y precisamente, lo que busca es hacer un aterrizaje de esos números globales a nivel industria. Para que eso sea realidad, estamos trabajando, en específico, en Planta La Calera, porque finalmente es la planta que más nos puede ayudar a cumplir las metas adquiridas, precisamente por el tema de la parte de coprocesamiento”.

En ese mismo aspecto, Empresas Melón está realizando “inversiones asociadas específicamente a la torre de ciclones y otros elementos de Planta La Calera para aumentar este porcentaje de sustitución (el 12%, la media nacional) y poder doblarlo conforme a la meta comprometida”, subrayó Felipe López.

Además, el gerente de Recursos Naturales y Medio Ambiente subrayó que “Melón, como parte del Grupo Breca, ha trabajado fuertemente tres grandes ejes en materia de sostenibilidad, que tienen que ver, uno, con el relacionamiento comunitario; dos, con lo que el grupo llama ecosistema, que es lo que tiene que ver con todo lo medioambiental regulatorio o medioambiental técnico legal duro, por decirlo de alguna manera; y en tercer lugar, lo que tiene que ver con la estructura o el fortalecimiento a los gobiernos corporativos”.

Bajo estos ejes, Melón está desarrollando alrededor de 40 iniciativas, entre las que destacan “algunos proyectos que están siendo analizados técnicamente, sobre áridos artificiales, áridos reciclados y también reutilización de hormigón no utilizado. Pero, son iniciativas que hoy en día se encuentran en análisis técnico”, aclaró Diana Arndt.

En el caso de Cbb, la firma se encuentra trabajando para ampliar su matriz de combustibles, incorporando combustible alternativo sólido-(biomasa, neumáticos y combustible de residuos (CDR)-en sus operaciones, comentó Sebastian Polanco.

Asimismo, el ejecutivo de Cbb reveló que “en los últimos 10 años hemos reutilizado 327 mil toneladas de aceite industrial en nuestras instalaciones, lo que es equivalente al desplazamiento en el uso de 2 millones de barriles de petróleo. Es decir que al reutilizar estos aceites como combustible alternativo, dejamos de ocupar una gran cantidad de petróleo”.

Crisis hídrica y la industria del cemento

Diversos estudios confirman que Chile está atravesando por una grave crisis hídrica. Con un recurso que se hace cada vez más escaso, la industria cementera local también elabora estrategias de gestión que permitan aprovechar al máximo el agua, en especial, para las operaciones de hormigón.

En el caso de Empresas Melón, desde la gerencia de Recursos Naturales y Sostenibilidad explican que, al ser un tema reciente, la compañía está elaborando estrategias para recopilar información respecto a los consumos del recurso hídrico. “Tenemos plantas donde existe una escasez hídrica declarada por la autoridades, por lo tanto, es un tema que nos preocupa y lo estamos atendiendo desde todos los puntos de vista posibles Estamos trabajando ya desde hace un año en establecer ya todo lo que es nuestra huella hídrica de todas las operaciones de Melón”, aseveró Diana Arndt. Este plan de acción ha resultado particularmente complejo, señaló, porque implica coordinar “prácticamente, a todas nuestras operaciones”.

De acuerdo a la coordinadora, Melón ya cuenta con un mapeo de los consumos hídricos de la compañía. “Esperamos este 2020 tener un indicador clave de lo que sea nuestra huella de agua para nuestros productos y bueno, de la mano con eso, nuestra idea es ir trabajando en oportunidades de mejora, ya sea potenciando lo que es la reutilización del recurso hídrico, reducir el consumo y bueno, claramente, gestionar nuevos proyectos que vayan en la línea con la estrategia de sostenibilidad que vamos a tener a nivel general como compañía”, comentó.

Por el lado de Cbb, Polanco comentó “tenemos claridad respecto de la importancia de cuidar nuestros recursos hídricos a nivel país y es por ello que en nuestra estrategia de sostenibilidad tenemos focos definidos y metas ambiciosas, y entre el 2016 y 2019 hemos logrado una disminución del 40% en el consumo de agua en nuestros procesos. Este buen resultado nos desafía a seguir trabajando para mantener estos indicadores y ver nuevas fórmulas para seguir optimizando.

De esta manera, la industria cementera nacional busca elevar sus estándares de sostenibilidad a través de estrategias que le permitan, por una parte, aumentar sus tasas de coprocesamiento y valorización energética de residuos y continuar la reducción de emisiones de CO2 a través del reemplazo del factor Clinker –los “grandes ejes”, de acuerdo a Ricardo Pareja– e incrementar y continuar mejorando la gestión de recursos, principalmente el hídrico, dada la declarada crisis hídrica en ciertas zonas del país.

Related posts

Avance concreto – Prefabricación en Chile

Jp Malebran

Un nuevo estándar para las viviendas

Jp Malebran

Caminos básicos de hormigón

Jp Malebran

Deja un comentario